sona baixet y experiencias DE MÚSICA EN FAMILIA

Esta historia es real, la viví el domingo 29 de marzo de 2026 a eso de las 15:07.

Va de un niño llamado Ovidi y su relación con la muerte y llorar.

La maestría siempre tiene ojos inocentes.



Estaba yo sentada en el borde de la acera y la carretera.

Calle San Ramón, número 8.

Gandía.



Me quité las latas después de hacer el chow en el Sona Baixet (el mejor festival que conozco para vivir la música en familia) y me monté el set de instrumentos de madera, acústicos y diminutos.

Cucharas, ukelola, pandero cuadrado, carajillo, cascas y máquina de escribir.

Se empezaron a acercar las criaturas más mágicas que existen en este planeta. La más mayor tenía 9 años.



Por cierto.

¿Estás con peques a menudo?

Si la respuesta es NO, quizás deberías hacer algo para que sea SÍ.

No sé, digo yo. 

Es que ahí está la fuente olvidada que todas deseamos recordar.




Vale, sigo.

Resulta que canto una canción, no recuerdo cual. No es importante.

Al ladito, a mi izquierda, se sienta un niño que tenía un corazón en la espalda. 

Quiero decir, en su sudadera. 

El niño tenía un corazón bordado en la espalda, en la sudadera de color granate.

Festival de música en familia Sona Baixet Concierto de La Qris cascas máquina de escribir

Me empieza a preguntar cosas con mucho entusiasmo.

Imposible no responder triplicando el entusiasmo.

Fiesta.



Le pregunto su nombre:

– Em dic Ovidi.

– Uau! Con ese nombre sólo puedo hacerte una reverencia.

(me mira con cara de no saber qué estoy diciendo)



La conversación, entre canción y canción, no sé muy bien cómo, deriva hacia la muerte.

Les hablo de mi Yaya y del Jordi.

Digo que siempre, siempre que los recuerdo lentamente, me es imposible no llorar.



Ovidi, el niño del corazón bordado en la espalda me mira.

Veo que me quiere decir algo.

Le hago un gesto de escucha.

No hablo.

Espero.

Quiero decir algo pero espero.

Piedra debajo de la lengua.




Al cabo de unos segundos, me dice:

– Jo he plorat hui.

– ¿Qué te ha hecho llorar?

– Ha mort una amiga.

– ¿Cómo se llama tu amiga?

– Es diu Rosita.

– Ah! Rosita. ¿Y cuántos años tenía?

– Tenia 99 anys.

– ¿Y ahora cómo estás, Ovidi?

– Ara estic bé però si pense en ella vull plorar.

– Pues si quieres llorar, llora. La música acompaña todas las emociones. De hecho, llorar por nuestros seres queridos es de lo más bello que podemos hacer. A veces, las personas un poco más mayores, no lloramos todo lo que nos gustaría.

– Sí, ja ho sé.

– ¿Y por qué crees que no lloramos?

– Potser per la vergonya o perquè, no sé… perquè pensen que és algo roin.





Sabía yo que la reverencia llegaría.

Respiro.

Continúo.



– Y Ovidi, ¿quieres que le cantemos una canción a Rosita?

– Com?

– Ahora. Ahora podemos hacerle una canción.

– Sí?

– Sí, claro. Esta es una manera de hacerle llegar que nos acordamos de ella y que es importante. ¿Quieres?


(pone una carita que es pa comérselo)

– Bueno, yo empiezo y vamos a ver qué sale.




No sé si volveré a ver a Ovidi de Potries.

Sí que sé que lo recordaré por siempre jamás.

La canción que improvisé fue lo de menos.





Lo importante y con lo que me gustaría que te quedases es con esto:

La creatividad nunca sale de la nada.

Cualquier acto creativo siempre proviene de la escucha de lo que está sucediendo, ya sea alrededor o en tu interior.

La página en blanco no existe.




Por eso me escuece cuando una persona dice:

– Ahhhh! La creatividad no es lo mío.





¿Sabes qué es lo que está diciendo en realidad esa persona?

– Soy sorda. No escucho lo que me pasa ni lo que pasa a mi alrededor.





En fin.

Si algo me demuestra la vida es que cada persona hace lo que puede.

Qué vida tremenda esta, carajo.




Después de un finde jugando con peques y sus familias, veo nítidamente que la creatividad necesita límites claros.

También dirección y atención rotunda.

Si no → dispersión y caos destructivo.




Qué privilegio poder hacer estos talleres de música en familia y vivir tantas experiencias.

Nunca me hablaron de esta posibilidad laboral-vital en el conservatorio.

Del conservatorio hablamos otro día.



Abracicos para ti.

También para Rosita.

Y para quien tú quieras.

Pasa un día chachi.


La Qris *

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